Circula en redes toda la información personal, de la familia y hasta la dirección de la casa con número de teléfono de un hombre a quien denuncian por maltrato animal. Ayer fue Habacuc, hoy es otro el crucificado.
¿Que pasa si los sujetos expuestos públicamente no son culpables de nada?, los estamos denigrando, afectando a su familia e hiriendo su buen nombre ante la sociedad.
Dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el artículo 12: "Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su
familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su
reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales
injerencias o ataques".
Además en nuestro código penal se norman los delitos contra el honor, siendo estos: injuria, calumnia y difamación.
El accionar de los ticos va en contra de lo que pregonamos ante el mundo. ¿Cómo es la cosa?, exportamos la imagen de que somos un ejemplo de respeto, pero entre nosotros ¿nos comemos vivos?.
No intento defender a nadie, no estoy a favor del maltrato animal ni cosa por el estilo, pero no se puede permitir que el furor de la masa vaya en contra de los principios básicos del ser humano.